Sin haber logrado llegar a un acuerdo en la sesión del sábado, el día de hoy se presentaba como el definitivo para la aprobación de una resolución con respecto a la reforma de la unanimidad en el sistema de votación de la Unión Europea (UE). Con las ausencias de las delegaciones de Grecia y Eslovenia, la sesión matinal ha servido de mucho para el resto de países.
Con algunos aspectos a enmendar tras las resoluciones enviadas a la mesa en la tarde de ayer, Polonia presentaba una enmienda para mantener el porcentaje de mayoría cualificada en un 80%. Sin embargo, países como Hungría se mantenían férreos en sus posturas al asegurar que no era positivo reducir más del 85% el porcentaje de mayoría cualificada para los países que habían firmado la resolución.
Más adelante, la delegación de Chipre presentaba una nueva enmienda con el objetivo de redistribuir los diputados del Parlamento europeo, con tal de aumentar los eurodiputados de los países minoritarios a nivel poblacional. Los votos en contra de las grandes potencias como Francia o Alemania han sido claves para rechazar dicha propuesta. Finalmente los delegados comenzaron la votación definitiva para aprobar la resolución sobre la reforma de la unanimidad en la toma de decisiones de la UE, que fue aprobada por el consejo con un 94'27% de los votos.
Con la resolución del primer tema propuesto aprobada, daba comienzo una nueva sesión de debate del Consejo de la UE: La creación de un Ejército europeo “independiente de los nacionales”. El foro se iniciaba con las posturas de las diferentes delegaciones, que variaba en función de su pertenencia o no a la OTAN, así como aspectos como el apoyo militar o financiero que cada Estado miembro podía ofrecer.
Sin embargo, llegaba una noticia de última hora de la mano del presidente ucraniano Zelensky, que solicitaba apoyo a la UE después de que las tropas rusas atacaran la central nuclear de Zaporiyia y las intenciones de Moscú de expandir la invasión al resto de Europa.
En este caso, los países que no pertenecen a la OTAN exigían la creación de dicho Ejército europeo con tal de reforzar la seguridad nacional, así como permitir su actuación en asuntos internos en los que la OTAN no participa, según el delegado italiano. Delegaciones como la de Hungría y Finlandia sostenían dichas solicitudes. Por su parte, República Checa, país miembro de la OTAN, no creía que fuera viable la creación de un ejército exclusivo para la UE, argumentando que “hay recursos económicos pero no militares”. Por ello, proponían una reforma total de los battle groups para de esta forma evitar romper relaciones con la OTAN.
Las reformas de los battle groups abrieron un nuevo foro con propuestas iniciadas por las delegaciones de Alemania y Países Bajos, que sostenían que para ello era necesario invertir en un aumento de tropas y armamento. De hecho, Chequia recordaba que estos grupos de combate actúan de forma inmediata. Sin embargo, y ante las cuestiones de la delegación checa sobre las relaciones de los países europeos con EE.UU, Italia sostenía que la creación de un Ejército independiente de la OTAN podría generar una ruptura de la alianza militar que la UE mantiene con EE.UU.
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